Los baños árabes, o Hammam, son parte integrante de la cultura musulmana y se encontraban en cualquier barrio de las ciudades andaluzas, cerca de las mezquitas. Eran un lugar de purificación y de relajamiento, de masajes y tertulias.
La existencia de estos espacios fue, sin embargo, escaseando a la medida que el reino español se esforzaba por borrar de sus tierras la herencia de un legado islámico de 800 años.
Estos lugares de baños, en general públicos, siguen siendo comunes en los países islámicos. Frecuentados por hombres y mujeres, los horarios para unos y otros no coinciden.
Él hammam Medina Califal, en Córdoba, es una recreación de este ambiente, con las salas fría, caliente y templada y con masaje. Pueden acceder, contrariamente a la tradición, mujeres y hombres en simultáneo.