El 13 de mayo de 1917, en la Cueva de Iria, Fátima, un grupo de tres pastoritos afirmaba haber visto una luz, y poco después, sobre una encina, una “Señora que brillaba más que el sol”.
De los tres, solo Lúcia resistió a la enfermedad. Jacinto y Marta, habían muerto tenían cerca de diez años de edad.
Poco después Lúcia entró en reclusión, primero con las monjas Doroteias y en seguida en el convento de las hermanas de Carmelitas, en Coimbra, lugar donde vivió hasta morir, el 13 de febrero de 2005.
La pastorita, que un día vio la luz en la Cueva de Iria, fue visitada por miles de personas a la hora de su muerte. El último adiós a la que, según la Iglesia, poseyó los tres secretos de Fátima.