El día 26 de diciembre de 2004, ocurría un terremoto de magnitud 8.9 en la Escala de Richter, con epicentro en el mar y al oeste de la isla de Samatra, en el océano índico. Al temblor se siguió un tsunami que alcanzó las costas desde Indonesia hasta Tanzânia o Somália, en África.
Los países del sudeste asiático, como Indonesia, Tailandia o Sri Lanka sufrieran las devastaciones más grandes. El mar, en algunos casos, alcanzó zonas a más de 2 quilómetros de la costa.
Pasada una semana la gente separaba los destrozos y se preparaba para la reconstrucción.