RESISTENTES EN ESCENA

En los años de crisis, las compañías alternativas redujeron presupuestos hasta el límite. Tuvieron que reinventarse, reducir el número de actores, ahorrar en escenarios y recurrir a la imaginación para no comprometer la calidad de sus espectáculos.

La Puerta Estrecha

La Puerta Estrecha lleva más de 10 años en actividad y se instaló en el barrio de Lavapiés, en la calle Amparo, en el año 2009. La compañía y la sala se sostienen con los ingresos de las representaciones, con obras propias y de otras compañías con quien comparten los ingresos de la taquilla después de deducidos los impuestos.

Los integrantes de La Puerta Estrecha son los actores José Gonçalo Pais, Sayo Almeida, Samuel Blanco y la directora y actriz Eva Varela, que lleva más de 20 años dedicada al teatro. Recientemente han recibido una notificación de orden de cierre y temen que les precinten el local a pesar de las diligencias que están tomando para evitarlo.

Sala Tú

David Sánchez, Gema Monja y Borja Vera llevan una vida trabajando en los escenarios. El jefe técnico, la manager y el gestor cultural se asociaron y abrieron la Sala Tú, en la calle Velarde, en Malasaña, a finales de 2012. Ya eran tiempos de crisis y el IVA de sus entradas siempre fue del 21%.

Las muchas horas de trabajo les permitieron fidelizar un público, del que dependen en exclusivo los ingresos de la sala y los sueldos de los tres socios. Están esperando que el ayuntamiento del el visto bueno a su licencia, de la que carecen desde que abrieron la sala.

Labruc

Eva Caballero y Ángel Málaga llevan el teatro en la sangre, como todos los profesionales de las compañías y salas alternativas, razón por la cual se mantienen al pie del cañón. Abrieron Labruc en noviembre de 2013, en el mismo espacio donde antes se habían conocido integrando un proyecto que terminó.

Querían avanzar en su carrera con un teatro más personal y contemporáneo, y con la ayuda de amigos y familiares dieron los primeros pasos. A pesar del IVA de 21% y de la crisis, se mantiene con la taquilla de las funciones, impartiendo talleres y alquilando la sala. Labruc tampoco tiene licencia, a pesar de las inversiones que han hecho Eva y Ángel en el local y los continuos trámites que gestionan para solucionar el problema.

Teatro Gurdulu

Resistente en escena

publicado en Interviú en 2015

Actores, directores, gestores culturales y técnicos de las compañías y salas alternativas son los protagonistas de la resistencia la crisis en los escenarios de Madrid. Los recortes también han cercado el teatro. Ha reducido el poder adquisitivo de su público y su principal fuente de ingresos, la taquilla. La subida de 13 puntos del IVA a finales de 2012, del 8 al 21%, vino a asfixiar todavía más un sector que siempre estuvo en crisis, el de las pequeñas salas y compañías de teatro, y que ha forzando a muchas de ellas a asumir el aumento del impuesto y no incrementar el precio de las entradas.

Estos factores han repercutido en la actividad de los profesionales del teatro a pequeña escala, donde se manejan presupuestos muy bajos y que carecen de ahorros para hacer frente a los imprevistos.

En estos años de crisis, las compañías alternativas redujeron presupuestos hasta el límite. Tuvieron que reinventarse, reducir el número de actores, ahorrar en escenarios y recurrir a la imaginación para no comprometer la calidad de sus espectáculos. Los actores, directores y técnicos multiplicaron sus funciones. Hoy hacen un poco de todo, barren, limpian las salas, dirigen las obras, montan escenarios, actúan, llevan la contabilidad, gestionan los contactos, y realizan todas las tareas necesarias para que los proyectos funcionen. Son muchos los profesionales del teatro que se han visto obligados a buscarse otros trabajos para poder seguir pisando los escenarios.

Y por si todo esto no fueran suficientes dificultades para seguir actuando, el Ayuntamiento de Madrid pone contra las cuerdas a las pequeñas salas de teatro, cuando les exige un nivel de insonorización idéntico al de una discoteca, y otras reformas inviables de costear para estos proyectos de economía sostenible, que son las salas alternativas. De estas reformas que exige el consistorio madrileño dependen las licencias y que puedan mantener abiertas las puertas de las salas al gran público. El círculo que les ahoga se cierra porque sin licencias es imposible recibir cualquier tipo de subvención institucional.

Son varias las compañías que están recibiendo notificaciones de cierre del ayuntamiento y que siguen trabajando con la cuerda al cuello. Esto a pesar de que la Coordinadora de Salas Alternativas de Madrid está en negociación con el ayuntamiento para encontrar una solución al problema, y de que la institución se comprometió a no cerrar ninguna sala mientras las conversaciones se mantuvieran vigentes.

Los profesionales del teatro alternativo denuncian también la falta de reconocimiento y apoyo institucional y consideran que la apuesta por la cultura es uno de los pilares de una democracia madura.

Bruno Rascão 2015